Para conocer la sierra por la que tanto ando y para encontrar las trincheras que he documentado me ha tocado leer mucho de esos 20 días de lucha y lo que pasó los 3 años siguientes. Durante mucho tiempo me he planteado contar de manera cronológica la batalla, pero mis fuentes no son todas neutrales y, llegado el momento, no se cual decidir que es buena y cual es mala.

 

Por ello prefiero poner a disposición de los curiosos las fuentes que he conseguido conservar, dado que casi todo lo he sacado de Internet, y del libro Caminando por los escenarios de la Guerra Civil. El documento que más pena me ha dado perder es un vídeo sobre unos hermanos muertos contados por los familiares de los mismos. Lo que si aportaré será mi punto de vista sobre cada enlace para que podais elegir por donde empezar o si leerlo o no. Al final del artículo también dejo una sopresa sobre anecdotas de la sierra.

Para mi el más impactante es la desaparecida página de Arquitectura militar de la guerra civil, la cual creó jroger2002@yahoo.es, el cual no ha contestado a mis correos. Para poder leer su trabajo hay que recurrir a la memoria de Internet. Esta persona se dedicó a entrevistar a muchos de los que combatieron en el alto y hay algunos trozos que me gustaría rescatar:

Conversando con un “Acero”

Al volver del frente la 1ª Compañía de Acero.
¿Qué, que tal?
Muy bien, va bien la cosa.
¿Dónde estabais?
En Guadarrama. Por cierto que estábamos en la Casa Forestal unos cuantos y empezaron a bombardearnos. Estábamos comiendo y una de las granadas nos llenó de polvo la comida, seguimos comiendo y ya cayó otra que tuvimos que levantarnos. Los de fuera creían que estábamos liquidados.
Sacamos rápidamente todas las municiones de la casa. Luego vino una explosión mas fuerte. Pero seguimos allí porque aunque la casa no tenía tejado era una posición estratégica y no la queríamos abandonar.
Luego añade.
Nada, no pasó nada, no fue mal la cosa.
Y con esa sencillez se va tranquilamente.
(Milicia Popular)

 

Testimonio desde el frente

Relato de Severino A. G, incorporado con Falange al frente del León el 25/07/36.

Ese día jamás se me olvidará, porque nos llevaron en un camión que estaba a punto de romperse, y los doce que íbamos en la caja estábamos muertos de miedo. Al pasar San Rafael vimos como del Puerto surgían columnas de humo y se oían explotar bombas, los cañonazos que tiraban los rojos metían un ruido que te ponían los pelos de punta. Empezamos a subir el Alto y el camión se calentaba, nosotros esperábamos que se escoñara para tardar mas en llegar, pero el condenado camión aguantaba lo suyo. Al llegar a las primeras rampas empezamos a ver pintadas en las que ponía ¡ viva la Falange¡, ¡arriba España¡. Seguimos hacia arriba por los vericuetos y cada vez que oíamos una explosión nos moríamos de miedo. Iba con nosotros un chico que era de La Seca (Valladolid) y el pobre echaba unos lagrimones de la leche, nosotros le decíamos ¡tranquílo muchacho que estas con nosotros¡, pero el chaval no dejaba de llorar y decía que se acordaba mucho de sus padres y que se quería ir a casa. Intentábamos disimular que teníamos mas miedo que un conejo. De repente escuchamos al conductor que chilló y paró el camión, se bajó y dijo que siguieramos andando y que al llegar preguntáramos por el sargento García. Nos indicó por donde había que ir y nos liamos a andar, estábamos ya cerca cuando uno salió dando voces y al ver nuestras camisas azules dijo: ¡ joder es que fabrican falangistas¡, ¿o que? Le preguntamos y nos llevó a la zona de los pinos, estaban tirando y no nos dejaron acercarnos hacia arriba. Cuando paró todo nos llevaron hasta un alférez que nos dijo que al sargento García lo habían herido en una pierna y lo bajaron a San Rafael, él nos llevó a nuestro puesto.

 

Estuvimos hablando con los que estaban allí desde el 22, nos dijeron que el miedo no se te pasaba y lo peor era cuando no sabías que hacían los de abajo.
Al rato llegó un falangista, me preguntó el nombre, lo anotó en una carpeta y la metió en una cartera de cuero grande, salió corriendo hacia donde estaban los acemileros y se metió bajo un chozo. Estabamos echando un cigarro por la mañana muy temprano cuando oímos una explosión mas allá de la carretera, uno gritó ¡agacharos que vienen palomas¡ y empezaron a caer proyectiles de artillería. Parecía que tiraban desde Cercedilla y siempre hacia el camino de Peguerinos donde estaban los del San Quintín. Nosotros de momento nos libramos, a continuación vino el “Negro” (un Breguet) dejó caer bombas abajo, cerca de la carretera, se fue hacia San Rafael. Unos chillaron ¡ que vienen los rojos, que suben¡, entonces empezaron a llegar los del Farnesio y unos falangistas corriendo, colocaron una Hotchkiss y empezaron a disparar.
Sacudieron tres o cuatro pepinazos al restaurante de abajo y lo hundieron, delante de nosotros estalló una granada y mató a cinco por lo menos. Yo agarré la medalla de la Virgen de Guadalupe, me la dio mi madre cuando salí y la mordí tan fuerte que me mellé un diente (aquí hago un inciso para señalar que don Severino interrumpió su relato, unas lagrimas acudieron a sus mejillas, poco después continuó). No se las bombas que nos tiraron, pero muchas y nosotros también les dimos leña. Cuando terminó todo el panorama era penoso, los sanitarios corrían de un lado a otro para ayudar a los heridos, nos enteramos de que mataron al teniente Vegas y al chico de La Seca. Los falangistas lo pasaban mal, algunos eran hermanos…se nos caía el alma a los pies de pena, como me imagino que les pasaría a los rojos.

Don Severino combatió durante diez días en el Alto del León hasta caer herido de bala.
Posteriormente fue trasladado a otro frente y sobrevivió a la guerra.
En agosto de 2000 falleció a los 82 años.

Después de esto, tenemos un relato muy detallado pero que considero muy poco parcial a la hora de describir cierto acontecimiento o el valor de los republicanos. La gesta del Alto de los Leones narra los primeros días de batalla desde el punto de vista nacional con un claro favoritismo. De todas formas, aunque exagere el valor o cobardía de lso bandos, los echos son bastante ajustados.

En el blog eldiaquemehicemayor hay una entrada en la que se muestra un mapa realziado a mano que describe las posiciones de ambos bandos. Tambien se explora la zona.

En el forosocialsierra tienen una entrada dedicada a recopilar fotos de la contienda en Guadarrama. Van contando algunas anécdotas.

En la vidayeltiempo realizan un resumen de los combates.

La entrada sobre la batalla de Guadarrama en la Wikipedia.

 

Con todo esto en mi cabeza he recorrido el frente desde el refugio de la Naranjera hasta llegar a La Peñota. Solo me queda bajar un poco a recorrer los puestos más bajos de la vertiente madrileña y de los altos solo me queda Cerro Valiente y el hombro que baja desde allí por las Navas del toril o bordea el valle de Enmedio. Me fascina seguir encontrandome restos en zonas ya exploradas pues hay lugares en los que casi hay que ir palmo a palmo para verlo todo.

 

En estos años me ha quedado claro que la guerra es algo que no debemos olvidar y que tenemos que apreder a leer de una manera neutral para poder aprender de ella y que no se repita.

Espero poder llegar a Somosierra siguiendo el frente pues, en mis investigaciones, no solo he aprendido sobre la guerra, si no sobre la historia en general de la Sierra, como ya he escrito en algunos artículos:

 

Los tres puestos de Guadarrama

La mina de Cabeza Lijar

La cueva de Cueva Valiente

Hay un Gibraltar Español

El puerto de Cuelgamuros

La portera del cura

El dragón

 

 

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