Como en todo tipo de fotografía, la composición es una de las partes más importantes en la fotografía macro. Realmente es lo mismo que el resto de la fotografía (es un tema común a todo), pero no por ellos debemos darle menos importancia. En este caso debemos dividirla en dos grupos: focales largas y por otro lado focales cortas, sujetos no aislados y fotos pseudo macro (no 1:1).

Empecemos con lo sencillo:macro real con el fondo separado. Debido a la separación del fondo tendremos un color uniforme sobre el que colocar al sujeto. Ahora tendremos que hacer destacar al sujeto, ya sea por color o por luminosidad:

La parte de luminosidad es simple: dar la luz correcta al sujeto y oscurecer o aclarar el fondo de manera que destaque de forma clara. Casi siempre el sujeto será al zona más iluminada a no ser que tenga tonalidades oscuras.

La parte del color puede ser algo más compleja, sobre todo si ambos planos tienen una luminosidad similar. En el primer ejemplo jugamos con la saturación, el primer plano unos colores mucho más vivos que el fondo (esto lo buscamos en la toma, no en el procesado). La otra opción es mediante el contraste de color.

Wikipedia – Max Power

 

Usamos la rueda de color para localizar colores que tengan un gran cortaste, de manera que hagan resaltar al sujeto. Una vez tenemos esta parte solucionada llegamos al siguiente punto ¿llenar el encuadre o usar solo parte del mismo? El primer caso es sencillo.

 

En el segundo caso, lo mejor es que repasemos la base de composición, ya sabéis, la regla de los tercios, la proporción áurea y usarlas.

Una vez salimos del mundo minimalista la cosa se complica, pero no más que en resto de la fotografía. Tenemos que decidir que historia queremos contar, que queremos contar. Solemos tener dos escenarios. El primero, el sujeto no está separado del resto del ambiente, aunque estemos usando una focal larga y una gran ampliación.

En este caso tenemos unas cuentas de cerca de 1 milímetros de tamaño, y una profundidad de campo que no llega al milímetro. Tendremos que colocar los objetos (o colocarnos nosotros en caso de no poder moverlo) de manera que resalte el que queremos.

El siguiente paso es alejarnos un poco para poner parte del entorno de una escala similar al sujeto.

Finalmente tenemos el caso en el que podemos usa una focal corta, con objetos inanimados o con algún insecto despistado o muy frío. En este caso tenemos que decidir que paisaje queremos mostrar, el entorno del sujeto. Ver si es posible ponerlo todo en el mismo encuadre. Es imprescindible usar una focal corta. En este caso lo más aconsejable colocar el sujeto en uno de los puntos de fuerza (regla de los tercios) y acercarlo lo más posible a los márgenes y dejar el paisaje de fondo que nos diga donde estamos. El foco tiene que estar en el sujeto. EL fondo, si es posible, deberá estar enfocado, pero si está ligeramente desenfocado pero sigue siendo distinguible la foto puede ser usada.

En este ejemplo el foco se ha ido al fondo, restando atención del sujeto (por eso comentamos lo del centrar el foco en el sujeto), pero si forma parte de una serie también es aceptable (pero mejorable).

Estos dos últimos casos no siempre se consideran macro, dado que se suelen alejar bastante de la ampliación 1:1 y se quedan en el mundo de la fotografía de aproximación, pero suelen venir muy bien como parte de un documento que quiere mostrar no solo al sujeto en si, si no el entorno en el que se encuentra.

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