De nuevo Mercedes nos regala una preciosa foto, en este caso, para celebrar el año nuevo.

Lo primero, me encanta la decisión de que sea en blanco y negro. Asumo que la roca no tiene ningún color especial y la poca vegetación no aportaría mucho. En caso de que la roca tuviera cierta tonalidad llamativa el color también sería una opción. En ambos casos la foto se dividiría en dos partes: claro frente a oscuro o blanco frente a color.

Ahora entremos en lo que me gusta de esta foto, que, a pesar de lo simple que es, se puede ver de muchas maneras diferentes (aquí es cuando los “expertos” deciden que saben más que el propio autor sobre lo que quería decir). En este caso contaré lo que veo y que la autora diga que es lo que ella vio.

Lo primero es que esta imagen me transmite dinamismo. Es curioso, un acantilado no se mueven y las nubes no se suelen caracterizar  por un gran dinamismo (algunas veces si). Veo un triángulo apoyado sobre uno de sus vértices.

Pero este desequilibrio (el peso de la imagen en un lado y el triángulo sin la base bien soportada) se compensa con un “golpe de ola” por parte de la nube que parece sustentar el mismo.

Pero hay más triángulos en la imagen gracias a nuestra imaginación. Sabemos que la montaña termina de alguna manera, que realmente no flota mágicamente sobre las nubes, y esto crea un segundo triángulo.

Y con esto tenemos una diagonal (ligeramente forzada).

Ahora llega la parte divertida ¿puede recortarse? La respuesta es si, se puede recortar la imagen y re componerla y sigue estando bien. Se me ocurrió trasteando con la proporción aurea y la “ola” de nubes.

Tenía curiosidad por ver como encajaba ese “golpe de ola” y vi que, no solo cumplía la proporción aurea, si no que la roca también respecto al resto de la imagen.

Es más, si invertimos la espiral, la “ola” entra con ella.

Tenemos una proporción aurea que encaja tanto con las nubes como con con la montaña, dejando el pico aislado en el centro.

Es más, la diagonal no es tan forzada en este caso.

Como comento en el título ¿qué regla aplico? Pues, para gustos los colores. Podemos recortar y que la imagen quede “matemáticamente perfecta” o escoger el corte que da la autora, dejando que la “ola” coja fuerza y mostrando el mar de nubes frente a la ladera.

A mi personalmente me gusta más la visión original, mas apaisada, más parecida a nuestra forma de ver un paisaje como este, centrando la división de zonas en vez de la roca aislada. Es más, yo hubiera puesto incluso muchas más nubes si fuera posible.

Un ejemplo de una foto que puede ser interpretada de diferentes maneras y no solo como la realizó el autor (o que el autor no se diera cuenta de que la foto decía más, a mi me suele pasar demasiado a menudo).

Como siempre, recordar que criticas hay tantas como personas y que esta puede ser correcta o no, más posible cerca del no dado que sigo aprendiendo.

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