Ahora un fotógrafo pide que comente la foto de otro, el otro se apunta y me mandan esta imagen:

Por si no conocéis al autor, pasaros por su web, Charly Morlock, que merece la pena.

Empecemos con la forma de ordenar las cosas en la imagen y, de paso, recordaros la relación entre la espiral áurea y la regla de los tercios.

Como podemos ver en la imagen (a pesar de que la fotografía no respeta las proporciones áureas), usa dos tercios en cada sentido para el legionario, dejando el resto para el fondo. Centra las manos y la cara haciendo recaer gran parte del peso de la imagen sobre las primeras por estar en la zona enfocada, centradas y siendo, aproximadamente, donde mira el sujeto. Con esto vemos que lo de no centrar el sujeto es una norma que se puede romper (en este caso horizontalmente, ya que verticalmente no está centrado).

¿Cómo consigue que nos centremos en el sujeto? Usa tres técnicas simultáneamente: color, luminosidad y enfoque. Empecemos por el final, el enfoque.

En este caso no disponemos de los datos exif, pero también es bueno aprender a deducirlos, al menos los importantes para la imagen. intentar adivinar la focal no es dificil si nos fijamos en los distintos planos de la imagen. Podemos ver dos planos en la imagen: legionario y muralla. En la imagen aparece un buen segmento de muralla, por lo que es fácil deducir que ha usado una focal más tirando a angular que a tele (si usase un teleobjetivo, la proporción de muralla que aparecería en la imagen sería de un tamaño real similar al legionario). Dado que el sujeto está enfocado pero la muralla no, y sabiendo que cuanto más angular usemos, mayor es la profundidad de campo, deducimos que ha usado una apertura lo mayor posible.

Con esto consigue que tengamos el plano del sujeto enfocado y el fondo ligeramente desenfocado, lo que centra la atención en el sujeto. De todas formas, no se pierde el fondo, lo que nos ayuda a localizar al sujeto sin quitarle protagonismo.

El tratamiento de la imagen nos recuerda un poco a la estética de la película 300, algo a medio camino entre el color y el blanco y negro y el autor usa ambas técnicas para centrar la atención.

Si oscurecemos la imagen queda claro donde está la luminosidad de la imagen: prácticamente toda en el sujeto (si hicieramos lo contrario, veríamos que también las partes más oscuras pertenecen al sujeto). Como sabemos, la vista siempre se dirige a las zonas llamativas de la imagen, claros u oscuros. Ha dejado una muralla bastante neutra para que no nos distraiga demasiado.

Sobre el color, lo he exagerado un poco, pero vemos que el único color no parduzco es el rojo. El rojo, además, es uno de los colores que, a parte de traernos de cabeza, más llama la atención al ojo humano y se ha usado muchas veces para centrar la atención. Si no fijamos en la imagen de la regla de los tercios, uno de las zonas rojas justo cae en una de las intersecciones.

Como podemos ver, unos pocos detalles pueden hacer que una foto gane mucha fuerza, y de momento no entramos en lo que quiere decir el autor o que transmite la imagen.

A si, 10 a 1 a que el legionario está pensando: “¿Cuando demonios van a parar los de las camaritas?” 😛

P.D.: y se me olvida mencionar la forma triangular del legionario que da estabilidad a la imagen.

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