A pesar de tener una pinta de avispa bastante seria (la mayor parte de la gente que las veía creían que lo eran), son abejas.

Cuando uno se pasa por el jardín botánico, a parte de plantas y flores hay que esperar encontrarse muchos insectos. En este caso, y debido a que es primavera, son las abejas las que nos acompañan durante nuestro paseo.

En este caso eran hembras. No pueden ser machos por dos razones:

  1. Los machos de esta especie son extremadamente territoriales, y había cierta cantidad.
  2. El tamaño, tenían alrededor de 1 centímetro de tamaño, cuando los machos de esta especie llegan a los dos (incluso dos y medio, tamaño suficiente para robarte la cámara si te despistas).

A eso sumarle que, por norma, los machos tiene el tórax más peludo.

La verdad es que, en este caso, están muy acostumbradas a tener gente alrededor, llegando una de ellas a posar, incluso aburrirse y sacarme la lengua.

Las pillé justo a principio de temporada, pues esta especie empieza a polinizar a finales de mayo, principios de junio. En algunos lugares se refieren a ella como abeja cortadora de hojas.

Una pena es no poder entrar en el botánico de noche, tendré que buscar cerca. La razón es la forma de dormir de estas abejas, pues se ponen en el extremo de una ramita, se aferran con las mandíbulas y se quedan como si fueran una extensión de la misma.

Como extra, esta especie es capaz de quedarse parada en vuelo en un mismo punto.

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