Hay una coa que deberíamos dejar claro desde el principio: ni todos los artistas son fotógrafos ni todos los fotógrafos son artistas  Y me refiero solamente a la gente que usa una cámara como herramienta para expresarse. El problema es que la gente tiene que etiquetarse y encima siempre tiene que etiquetarse con la opción “más mejor”, la más chula, la “mas cool”.

Antes de seguir, dejar claro que esto es una opinión personal, una idea labrada tras charlar con mucho fotógrafos, artistas y aficionados, pero que sigue siendo una opinión, con la que se puede estar o no de acuerdo. Siempre se puede discutir y debatir sobre el tema.


Estos son más o menos los grupos que veo cuando me encuentro a alguien con una cámara en la mano.

 

Los turistas: es el más extendido, gente que se compra una cámara y la usa para almacenar recuerdos. No se molesta ni en componer, ni en buscar un mensaje ni en aprender técnica, solo quiere tener recuerdos. Estadísticamente algunas fotos les salen bien o muy bien y eso se les puede subir a la cabeza. Solo son peligrosos si al regresar a casa obligan a los amigos a ver las 5000 fotos que han traído del viaje y q:ue muchas veces son una tortura. Si encima la cámara les ha costado dos mensualidades de sueldo, más plastas son.

Los “hartistahs”: para mi gusto estos son los peores, y están treméndamente extendidos en la cultura hipster (no todos los hipsters son hartistash, pero casi todos los artishtahs son hipsters). Es gente con un equipo básico, un movil o similar y que abusan sin piedad de encuadres absurdos y filtros a cascoporro. Son adictos a instagram y la tolerancia a la crítica es entre baja y nula y se cabrean bastante si consideras que su “arte” no merece ser reconocido de manera universal. Suelen despreciar a la gente que es técnica para poder sentirse superiores en alguna manera. Si tienen una reflex, aunque disparen en automático, se creen los reyes del mambo.

Los editores: es el grupo que no puede mostrar ni una sola imagen sin antes pasarla por un programa de edición y modificara tanto en algunos casos que cualquier parecido con el original es pura coincidencia. Los resultados pueden ir desde “por favor, arráncame los ojos” a auténticas obras de arte. Pueden ser maestros en su área, y muy buenos, pero, al menos desde mi punto de vista, por mucho que el inicio sea una cámara, no son fotógrafos. Son otra cosa, ni mejor ni peor, simplemente distinta.

Los artistas: gente sin base técnica que es capaz de obtener un resultado muy bueno. Puede que no les interese la técnica o puede que estén en proceso de conseguirla, pero son capaces de conseguir unos muy buenos resultados. En este grupo encontramos a algunos hipsters que son los que han generado, de manera involuntaria, el nutrido grupo de hartistash. Ver el trabajo de estas personas es una gozada. Su principal fallo es que hay ocasiones en las que no son capaces de resolver la fotografía que buscan. Algunos tienen cierta tendencia a despreciar la técnica, pero son los menos.

Los técnicos: son los niños de los cacharritos, la gente que domina la técnica y es capaz de resolver casi cualquier situación, si no todas las que se les presenten. El problema llega con la parte artística, la composición. Las imágenes resultantes suelen ser muy buenas a nivel técnico, correctamente expuestas, sin ruido, sin zonas quemadas….. pero son fotos sosas, sin mensaje, sin espíritu. Si haces fotografía documental incluso puedes ganarte la vida perteneciendo a este grupo. Hay una subdivisión que se podría definir como los tecnicohatistash, los cuales creen que por tener una técnica depurada sus fotos deberían mostrarse en todos los museos. Por otro lado están los que son conscientes de la carencia de arte, de la necesidad de aprender a transmitir algo, de saber componer. Para quien tenga curiosidad, yo creo estar en este grupo, puedo resolver casi cualquier situación y, si me dan una idea saco algo curioso, pero, por norma, mis fotos son igual de entretenidas que una piedra negra en un cuarto oscuro.

Los maestros: es donde a muchos nos gustaría llegar, y demasiados creen estar. Es la gente que sabe resolver cualquier situación, que son maestros de la técnica y que un porcentaje muy alto de sus fotos son muy buenas a nivel de composición y mensaje (no todas, que son maestros y no máquinas, tienen derecho a cagarla). Es donde me gustaría llegar algún día.

 

Una vez que expuestos los distintos tipos de fotógrafos con los que te puedes encontrar me gustaría comentar un gran problema que se extiende mucho en este mundo: el traje nuevo del emperador. Si alguien a quien se considera gurú por cualquier razón dice que algo mola o no mola, la masa de borregos le sigue sin rechistar. Un día el HDR mola, todo el universo a hacer HDR, y quien no lo haga no sirve, sus fotos son malas. A la semana siguiente el HDR no mola y quien lo haga es un paria.

Todo eso es una soberana tontería. Una foto gustará a más o menos gente. De vez en cuando alguna gusta a casi todos, pero no hay verdades universales. Las fotos se hacen para que le gusten a uno, se puede intentar mejorar para gustar a más gente. Se pueden aprender un estilo comercial para tener mercado, pero no se es mas tonto por no gustarte determinada imagen, o que no te diga nada.

Por ejemplo, a los canis les gusta un determinado tipo de imagen, se les suele ver retratados en el espejo del baño y son tan felices. Fotos con mil cartelitos, efectos y brillos. Estadísticamente hay mucha gente que le gusta ese tipo de estilo, es decir, por “votación popular” ganarían a fotografías de renombre.

 

Yo, por mi parte, sigo estudiando y aprendiendo, espero acercarme lo más posible a maestro.

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