Muchas veces me preguntan la velocidad de obturación para tomar una foto, siempre tengo la misma respuesta: la que te pida la imagen para dar el resultado que quieres y te permita el entorno.

 

Si veníais buscando la receta mágica para saber la velocidad de disparo adecuada para cada imagen, lo siento, la única real que existe es la práctica y la experiencia.

Pero si queréis tener alguna orientación, en principio, la velocidad de obturación la definen tres factores: la distancia focal, la velocidad/distiancia del sujeto.

La distancia focal define la velocidad mínima necesaria para que la imagen no salga trepidada. Hay una norma que dice que la velocidad de disparo tiene que ser, al menos, la inversa de la focal. Es decir, si disparamos con un 100mm tendremos que disparar a una velocidad de, al menos 1/100. Digo al menos dado que no siempre se cumple. Esta regla está pensada para 35 milímetros, por lo que hay que tener en cuenta el factor de recorte (o multiplicación) cuando disparamos dado que este acentúa las vibraciones que transmitimos a la cámara, es decir, para APS-C deberíamos disparar a 1/160. Y a esto sumarle la posibilidad de estabilizar al imagen si la cámara o el objetivo lo permite.

Aparte de eso hay que tener en cuenta nuestra propia fuerza y el tamaño de la cámara, no es lo mismo que un hombre adulto y en forma dispare una bridge con una focal equivalente de 800mm a que una persona un poco enclenque intente disparar con una full frame y un 400mm f2.8 a pulso. También hay que tener en cuenta las condiciones en las que se dispara, no es lo mismo disparar un día tranquilo sobre suelo firme que en la playa un día de fuerte viento. Como podéis ver, a partir de una norma dada hay que calcular una serie de variables que dependen del binomio cámara/fotógrafo.

La velocidad/distancia del sujeto tiene que ver con el efecto que buscamos con la fotografía. Básicamente si queremos congelar la imagen, parte de ella o queremos una imagen abstracta totalmente movida. Se une un poco con al distancia focal, pues esta puede definir, en cierto modo, la distancia a la que se encuentra el sujeto. Esto se nota sobre todo en fotografía nocturna, cuando se quiere sacar un cielo estrellado. Cuanto más larga la focal, con menor tiempo de exposición empezarán a salir trazas.

Básicamente, cuanto más cerca (o más ampliado) se encuentre el sujeto, más se notarán las vibraciones de la cámara. Esto está relacionado con el punto anterior de la distancia focal, pero, por ejemplo, si disparamos con un 24mm macro, con un paisaje podremos apurar mucho más la velocidad que si introducimos un sujeto en primer plano, como una seta, el cual queremos mostrar en su entorno. Al tener el sujeto tan cerca, cualquier movimiento de la cámara se notará mucho más.

EL segundo punto es la velocidad del sujeto y el efecto que queremos obtener. Si queremos detener la luna con 8 segundos muchas veces es suficiente. Las estrellas con un angular nos dará más de 20 segundos en algunos casos. Por otro lado, congelar un colibrí en vuelo puede requerir velocidades de más de 1/500 al poder llegar a más de 90 aleteos por segundo. En este ejemplo, disparando a 1/2500 no fui capaz de congelar la patada.

Pero lo mismo no queremos congelar el movimiento y queremos solo congelar el vuelo del cuerpo, consiguiendo un efecto nebuloso en las alas.

Un ejemplo clásico es el efecto seda en el agua, una velocidad de unos pocos segundos nos dará un efecto seda, como de tranquilidad, contrapuesto a un efecto violento que se puede obtener si congelamos el agua. Pero al mismo tiempo, un segundo de un globo lleno de agua impactando puede dar mucha más fuerza con el agua expandiéndose que el agua congelada en ese mismo instante.

En este caso tenemos que ignorar el estabilizador de imagen, dado que este solamente afecta a los movimientos de la cámara y no del sujeto, ¿o si? Tener un estabilizador de imagen puede ayudarnos a realizar a pulso una imagen de fondo estático y sujeto en movimiento a la que queremos dar dinamismo.

Como podéis ver, no hay una regla de oro para seleccionar una velocidad de obturación ideal, y eso que en este artículo no entramos a calcularla teniendo en cuenta los otros dos valores que modifican la exposición, que son apertura e ISO.

La velocidad de obturación es tan simple como evitar (o no) la trepidación de la cámara y congelar o no el sujeto y/o fondo o tan complicado como lo queráis ver.

Actualización:

Como bien dice Sergio Perea (al cual ahora debo una caña):

 Un matiz de esos que te gustan: velocidad de obturación no seria correcto puesto q es una magnitud q se mide en segundos. Tiempo de exposición a mi me parece mas correcto.

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