Quizá a alguno le sorprenda, pero yo, como otros muchos, tengo un pasado oscuro. El mio es el de la caza. Crecí en un ambiente de cazadores y pasé muchas horas en el monte, horas de monterías, esperas y recechos. No disparé mucho pues lo dejé casi cuando di los primeros tiros, pero el nervio del monte no me ha dejado nunca. Ahora consigo llenar ese hueco cambiando el rifle por una cámara, pues, quitando la muerte del animal, el resto es lo mismo, con la dificultad añadida de la distancia, que con la cámara tienes que acercarte a menos de 50 metros para tener una toma perfecta.

Esta vez he conseguido pasar varios días en Sanabria, recorriendo cotos de caza (con permiso de los gestores), buscando corzos… y viendo solo corzas.

Entre corza y corza me crucé con un zorrito.

Visto el resultado, tengo que recuperar todos estos años de ciudad que me impiden acercarme a los animales como dios manda. Intenté hacer vídeo, y claro queda que necesito más horas de práctica… y una cámara que responda bien con poca luz (no, la reflex no sirve, que los animales no avisan por donde salen, y no suelo repetir lugares para conocer sus caminos).

Gracias a la gente de caza en abierto por darme acceso a sus cotos (es una web de caza, no entréis si no queréis ver cosas que no os gusten).

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