Nunca me cansaré de decir que, a no ser que tengas un problema de tiempo, de espacio, o que realmente pases de la fotografía, siempre deberías disparar en formato RAW.  Disparar en RAW nos puede salvar en alguna ocasión.

 

Esta foto la realizó una amiga mía con mi cámara hace unos días. Paseábamos con las cámaras en manual y ella estaba con un ojo de pez haciendo foto a todo, y, por curiosidad, realizó una foto de una furgoneta reponedora en un parque. Olvidó que tenia la cámara en manual y al pasar del sol a la oscuridad de la furgoneta salió una bonita foto negra. Si hubiera disparado en JPG, e intentáramos recuperar algo de información de la oscuridad obtendríamos esto:

Como podemos ver, no podemos sacar prácticamente nada de las sombras. Pero disparaba en RAW, con una Canon 400D, que, aunque no tiene un gran sensor (por cualidades), ya nos dá algo de donde morder. Procesando el RAW a mano obtenemos esto:

Como podéis ver, aunque se pierde bastante calidad de imagen, se recupera una cantidad de información más que considerable. Ya sabemos que hay bolsas de aperitivos y una caja en la que, con cierto esfuerzo, se puede leer la marca.

Si en vez de esta cámara usásemos una Pentax K5, con casi 2 bits más de profundidad de color, 3 pasos más de rango dinámico, y una nota de ISO de más del doble, pueden conseguirse maravillas. Un claro ejemplo es este artículo de Guillermo Luijk, donde nos pone el ejemplo de la figura 9, se recupera muchísima información casi sin perder calidad de imagen.

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